Hace unos días hablamos de una cartera estática creada por el analista bursátil de finales del siglo XX Harry Browne que invierte de forma permanente un 25% de la misma en bonos de renta fija, un 25% en acciones, renta variable, un 25% en efectivo o equivalentes de efectivo y un 25% en oro, una cartera que se ha dado en llamar 25/25/25/25. Podemos ver el post en el siguiente enlace: https://cdmirandes.es/2025/05/cartera-permanente-25252525-de-hartnett/
Hoy vamos a hablar de otra de las denominadas carteras permanentes o estáticas, una enormemente famosa denominada cartera permanente 60/40. Ésta, invierte un 60% de la misma en renta variable, y un 40% en renta fija. Su rendimiento, además de distar mucho del obtenido con la cartera 25/25/25/25, supone una anacronía: En un contexto con el actual de rendimiento de los bonos bastante limitado, habiéndose vivido fuertes periodos de tipos bajos, esta cartera resulta un arma poco útil contra tiempos turbulentos en los que las pérdidas de la renta variable apenas se verán mitigadas por la parte de renta fija.
Por otra parte, otro tipo de activos como metales, materias primas o inversiones alternativas, no son incluidos en esta cartera, con lo que se pierde el efecto beneficioso, por ejemplo, del oro en contextos de crisis e inflación. Tampoco aparecerá el efecto beneficioso de, por ejemplo, los equivalentes de efectivo (que se explicaron igualmente el post de la cartera 25/25/25/25) para ayudar a rebajar los drawdowns. Parece por tanto una cartera excesivamente simple y además con escasa protección aunque pudiera parecer lo contrario.
El supuesto equilibrio entre riesgo y rentabilidad que aporta la cartera 60/40 por lo tanto se ve muy comprometido, quedando ciertamente expuesta al riesgo con poca protección.
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