Con este título, de clara referencia a la obra maestra de Kubrick «La Chaqueta Metálica», hoy vamos a hablar de un indicador bursátil, cosa no muy habitual en este blog. Como analista técnico no soy muy amigo de los indicadores ya que en un gráfico, aparte de tener clara la teoría de Dow para evaluar la estructura a largo plazo, saber en qué tendencia primaria, secundaria y terciaria nos encontramos (más las de orden menor en plazos más cortos), las pautas de las candles (para corto y medio plazo), y mirar muy mucho la media de 200, no creo que sea necesario ningún otro indicador. Quizás podamos hacer alguna excepción muy puntual como puedan ser el RSI, las bandas de Mogalef, u otras medias como 100 y 50, aunque siendo éstas de muchísima menor entidad que la de 200, y, en muchos casos, innecesarias. Pero, por lo general, casi todos estos cacharros se demuestran como muy poco útiles, seguidores con retraso y nunca anticipadores de nada.
Pero hoy vamos a hablar de un indicador que sí es realmente efectivo: el oscilador de McClellan. El único que, por su fiabilidad demostrada, puede ser digno de seguir muy de cerca. Un fusil de combate cargado y listo para disparar, muy apto para los momentos más revueltos en el mercado.
En primer lugar, definiremos lo que es un oscilador, que es un tipo de indicador que bascula entre valores y nos da indicaciones sobre las condiciones de sobrecompra o sobreventa de un valor y por tanto de la dirección esperable en el mercado.
Este oscilador de McClelland busca medir la aceleración en los mercados, dando indicaciones de sobreventa y sobrecompra, divergencias y medidas de la fortaleza de un movimiento.
Podemos ver sus datos en esta dirección: https://www.mcoscillator.com/market_breadth_data/

En este gráfico podemos ver la comparación del oscilador con el NYSE Composite Index, que es un índice ponderado por capitalización del mercado que da información sobre el rendimiento general de la Bolsa de Nueva York, representando el rendimiento de todas las acciones comunes del NYSE de Nueva York (cuyo número varía y actualmente son más de 2.300), como digo, ponderadas por capitalización de mercado.
El oscilador de McClellan funciona óptimamente buscando suelos de varios días tras grandes bajadas.
Por la asimetría de la bolsa, en las bajadas tras subidas no funciona tan bien, lo cual lo hace tan inútil en este caso como casi todo el resto de indicadores de este este estilo, debido a esta asimetría.
En cambio, en las subidas tras bajadas, la cosa cambia: Este oscilador es magnífico para ver cuando, tras una caída, puede llegar un gran rebote: Después de meterse el oscilador por debajo de -100, un cierre por encima de -100 indica un rebote de varios días de duración (también hay quien considera que ha de confirmarse con un segundo día cerrando claramente por encima de -100). Y se cumple de forma tan efectiva que lo convierte, sin duda, en una poderosa herramienta para ceñir en nuestro cinturón en momentos de turbulencia y caídas en los mercados. Podemos ver una muestra de su fiabilidad en el gráfico anterior sin ir más lejos, y específicamente tras las ultimas turbulencias producidas el viernes pasado con la última amenaza de aranceles de Trump a China.
«Las leyes callan cuando las armas hablan»
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